El hombre es el Talismán supremo. Sin embargo, la falta de educación adecuada lo ha privado de aquello que es suyo por derecho propio... Considerad al hombre como una mina rica en gemas de inestimable valor. La educación puede, ella sola, hacer que revele sus tesoros y permitir que la humanidad se beneficie de ellos.
— de los Escritos Bahá'ís

Colegio Ridván

El Colegio Ridván (Paraíso) inició como una clase para niños del joven bahá’í de 13 años, Carlos Arabia. Él enseñaba virtudes o cualidades espirituales, oraciones y extractos de los Escritos Sagrados de todas las religiones. Con gran recibimiento por parte de la comunidad, esta clase empezó a crecer más.

Su padre, Don Daniel Arabia le donó un terreno con una pequeña casa para que esa clase se convirtiera en una escuela. Y en 1990, la autoridades de educación del país la reconocieron como una escuela oficial.

Este “paraíso” es realmente eso, un oasis para muchas familias que reconocen que el Colegio Ridván es un espacio seguro, que cuida a sus miembros más vulnerables, que creen en sus capacidades y que los mira como iguales en el progreso de sus vidas.

 

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